Aqui os dejo al completo el relato que escribi junto a mi amiga "Mierin"; claro que no se llama asi ^^
El relato solo fue un borrador de prueba asi que es una historia sin terminar, pero lo pongo para que veais como cogia cuerpo la historia, segun cada uno
Relato
29/03/2011
Aqui os dejo el comienzo de un libro que comence a escribir hace ya muchisimos años. Solo es un borrador que usare para empezar uno nuevo, claro que tengo unas cuantas ideas para varios libros de distintas categorias. Siempre he querido retomar el tema de escribir un libro entero, pero debo admitir que soy una persona bastante perzosa jajaja.. claro que uno tiene sus ideas en la cabeza y cuando las pasa al papel no es lo mismo, y uno puede exasperarse un poco. Es que escribir es todo un mundo. Pero bueno a lo mejor algun dia lleguen a publicar algo mio :)
PROLOGO
En un tiempo donde lo ocurrido es una leyenda, y los sucesos se explican como cuentos para asustar a los niños, donde el fluir del tiempo borra los pasos de cada acontecimiento. En ese tiempo pasado donde la humanidad estaba esclavizada por los Sharkor hijos de la Madre Matriarca
Niala observaba los campos y bosques que dejaban atrás. Todos los arboles eran retorcidos y muertos, las pocas plantas que se atrevian a crecer entre las raíces estaban secas Toda una verdadera visión de muerte y putrefacion. El único riachuelo, si se le podia llamar asi, no tenía ni dos pasos de anchura, sus aguas eran tan oscuras como una noche sin estrellas. Alguna vez se avistaba el indicio de que alli hubo vida en una epoca: se podia ver una casa medio derrumbada donde la pared frontal yacía en el suelo en mil pedazos, otra quemada hasta los cimientos donde sólo aguantaba el hogar todo ennegrecido. Por suerte no había ningún cadáver a la vista, pero a pesar del paso del tiempo, se veia perfectamente que lo ocurrido en aquel lugar fue una masacre. Todos recordaran durante las eras, los sucesos que llevaron el final a la magnifica ciudad dorada
Ya habia visto bastante veces las consecuencias de las guerras desde que tenia uso de razon. Aunque desde el cielo las cosas se veian de otra forma, como si todo lo que ocurriera en el suelo nunca le pudiera afectar, daba la sensación de ser solo un sueño.
Por décima vez comprobó si tenía bien puesto el cinto de la espada. Llevaba una armadura blanca como la nieve, con los bordados dorados, en el centro del pecho tenía una insignia; dos espadas cruzadas en medio de dos alas de ángel. Esa insignia lo señalaba como uno de los grandes Shinari. Sus ojos azules claros como el hielo, observaban cada palmo del terreno, cada rincón oscuro del bosque. Se ató bien la cinta que le sujetaba su pelo plateado para que no le cayera en la cara. Se paso dulcemente un dedo por la cicatriz del rostro; una cicatriz vertical que empezaba justo encima del ojo izquierdo, y terminaba a mitad de la mejilla.
Allí en el horizonte se empezaba a divisar una sierra de montañas escabrosas, tapadas por un manto de nubes más negras que un cuervo. Grandes columnas de fuego emergían de las nubes acompañadas de relámpagos. Encima de las montañas se podía ver una gran isla, esta flotaba en medio de la tormenta donde había un claro sin nubes; ese claro era conocido como Natash el ojo del oscuro, y en medio del claro estaba la famosa isla de los Sharkor.
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Aqui teneis la continuación del relato como os comente. Esta escrito por mi compañera Mierin. Para que veais como la imaginación de dos personas y sus mundos pueden formar uno totalmente distinto.
Las calles no tardaron en abarrotarse de gente dispuestas a pasar un agradable día festivo, con tal vez comida gratis y una buena jarra de vino. También los artesanos o comerciantes alineaban sus pequeñas tiendas con sus productos en dos hileras paralelas en las calles cercanas a la plaza. Seara miraba todo con interes dejandose conducir por Arenía sumisamente y sin pararse para contemplar los tenderetes que tanto le recordaban a la aldea dónde había sido criada y había pasado toda su vida hasta hacía un mes. Arenía había ido a la vieja casona donde vivía acogida por dos hermanas que tenían a chicas a su cargo que no tenían a nadie que las cuidase y había fingido ser una tia lejana muy desconsolada. No había dudado en arrancarla de todo aquello que ya conocía y quería y más tarde en confesarle que todo era una falsa pero que la conduciría a su verdadera familia. Eso, y la mirada felina de Sherak en aquel primer día de viaje através de aquellos ojos negros que se asemejaban más a un depredador que a otra cosa había hecho que aceptara hacer aquel viaje.
Un extraño anillo enroscado y basto con ningún atractivo llamó su atención unos instantes. Estaba puesto sobre una lona junto a otros más interesantes cubiertos por piedras. El anillo tenía una forma extraña como la de un animal y sobresalían dos largas alas negras.
- agradecería que no te parases - gruñó Arenía agarrandola del brazo y haciendola caminar por una estrecha calle alejandose del barullo de la plaza.
Sherak clavó una feroz mirada a la mujer pero Arenía le sostuvo la mirada, sin intimidarse y dejando bien claro que los superiores de Seedins - que Seara había oido mencionar a Arenía en varias ocasiones para que Sherak aceptara sus ordenes, pero que no sabía que eran- le habían ordenado protegerlas y acatar todo el viaje sus ordenes. Seara sabía, después de haber conocido a Sherak y haber simpatizado mucho más con él que con Arenía, que en otras circunstancias no hubiera aceptado, bajo ningún motivo que Arenía le diera ordenes y mucho menos en situaciones que no toleraba.
Cuando Sherak asintió con la cabeza, Arenía los condujo ante una puerta, raida y bastante mugrienta, que no tardó en abrirse cuando puso una mano sobre ella con la intención de llamar.
- Bienvenidos - dijo mecanicamente un hombre de aspecto fiero pero de mirada aburrida. - os estan esperando.
El hombreton los condujo por unos pasillos silenciosos y oscuros hasta llegar a una puerta. Llamó y tras oir un ligero "adelante" abrió y los dejó entrar desapareciendo tras cerrar la puerta a su espalda. Seara no se apartó de Sherak, quien miró a los cinco hombres reunidos.
- Por fin has vuelto, Arenía. - comentó uno levantandose
-Sabio Eret - dijo haciendo una inclinación de cabeza.
- Es un placer para nosostros tenerlo aqui... Seedins Sherak - y para sorpresa de Arenía que palideció visiblemente, hizo una respetuosa inclinación de cabeza, seguida de los cuatros hombres que se habían levantado apresuradamente.
Sherak respondió a su muestra de respeto pero no sonrió una sola vez.
- Yo no sabia... - empezó Arenía nerviosa mirando a Sherak quien continuó en silencio sin mostrar emoción alguna.
- ¿ Cuál es tu nombre, muchacha? - se interesó Eret acercandose a ella.
Seara abrió la boca para responder pero Arenía se adelantó, al parecer intentando tranquilizarse. A Seara le hubiera gustado saber que era lo que ocurria con Sherak; ella lo seguía viendo igual que hacía un momento..., aunque suponía que no tenía nada que ver con su aspecto.
- Se llama Seara.
-¿es ella?
Esta vez la pregunta la formuló uno de los hombres que habían permanecido al margen. Tenía un acento raro y la capucha impedía que Seara diera un rostro al hombre.
- creo que sí - respondió Arenía otra vez nerviosa.
-¿ crees? - se interesó Eret levantando una de sus blancas cejas.
-sí...
- Seara, supongo que te gustaría asistir a la fiesta que estan preparando. Suele ser muy animada para los jovenes... - comenzó Eret con una sonrisa que pretendía ser la de un abuelo. Seara, a su vez sabía que la estaban echando y realmente, aunque sentía curiosidad por averiguar que estaba ocurriendo, no deseaba asistir a una reunión que prometía ser larga y aburrida.
- sí, me encantaría asistir- dijo respondiendo a su sonrisa.
-¿ Sera prudente? - prguntó de pronto, enrojeciendo bruscamente sin motivo alguno.
- No hay ningun peligro - respondió Eret - pero le acompañará Osalen. Es una joven doncella de esta casa. De su misma edad, creo. Y así podrá estar con una amiga- dió una sola palmada y se abrió la puerta asomnadose el hombretón de la entrada. - Oswer, acompaña a Seara a ver a Osalen y digale a su madre que le permito tomarse el día libre y asistir a la fiesta acompañando a Seara.
"Demasiadas miradas", pensó Seara peró continuó silenciosa. Antes de salir miró una sola vez a Sherak quien la observaba con sus grandes ojos oscuros, como si pretendiese hacer una muda advertencia. La puerta se cerró a su espalda y Oswer la condujo a la cocina para conocer a la risueña y bonita Osalen que pareció encantada de acompañarle a la fiesta.